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3 RAZONES INTELIGENTES PARA CONTAR CON FINANCIACIÓN AJENA.

Al montar un negocio, algunas personas disponen de dinero suficiente como para emprender su idea de negocio. Lo normal es pensar que es mejor no deberle nada a nadie y mucho menos a los bancos, o que el que paga, descansa.

Nosotros os aconsejamos tomar decisiones financieras informadas y en base a realidades económicas.

Claro que la pedir financiación transmite una gran sensación de responsabilidad. En primer lugar, porque obtenemos un dinero que, obviamente, hay que devolver. Pero, además, es lógico temer a una posible situación futura de insolvencia de la empresa. Es un temor sano en todo empresario responsable, pero la responsabilidad no nos debe llevar a  desaprovechar las enormes ventajas que tiene la financiación ajena para nuestro negocio y que compensan muy sobradamente todos los temores.

Ventajas de emprender con financiación ajena

1) Mejora el atractivo de tu empresa

Solicitar financiación y retener parte de los recursos propios es una vía para mejorar la rentabilidad y el atractivo de tus recursos. Evidentemente que se incrementa también el riesgo de nuestra empresa, pero, en primer lugar, sin nos dejan dinero es porque somos solventes, y, en segundo lugar, absolutamente todo el mundo quiere invertir en empresas solventes y rentables con saldos positivos y recursos propios. Y eso es obvio que incrementa el atractivo de nuestra empresa.

Este apalancamiento financiero puede traernos diversas ventajas, pero sin duda es una forma de atraer recursos para poder beneficiarse de todas las ventajas del crecimiento, que en empresas pequeñas pueden ser muy importantes.

2) Beneficios fiscales: Los intereses son parcialmente deducibles en el Impuesto sobre Sociedades. Los dividendos de los fondos propios, no.

Una parte de los intereses que remuneran la financiación ajena es fiscalmente deducible, mientras que los dividendos que remuneran a los fondos propios no lo son. Esto es un hecho. Y hace que podamos obtener un mayor beneficio después de impuestos optando por financiar una parte de nuestro activo con financiación ajena.

3) Usa a tu banco: valora el riesgo y la rentabilidad de tu inversión.

Aunque a priori parezca mejor ser independiente y proyectar una imagen de solvencia, puede ser un enorme riesgo al no haber ningún agente externo más allá de uno mismo que valore si el uso que se va a dar al dinero va a ser rentable o no. La idea es usar los filtros del banco a la hora de dar financiación y el asesoramiento de tu agente para valorar objetivamente la rentabilidad de tu inversión antes de realizarla.

Lo ideal es combinar ambas formas de financiación, la propia y la externa, para no agotar los recursos propios y mantenerlos disponibles, sin depender por completo de la financiación ajena, sometiendo a valoración externa la rentabilidad de la inversión y aumentando el atractivo de nuestra empresa.

 

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